8 nov 2010

Camisa a cuadros

Solo podía recordar aquella camisa a cuadros vieja, muy vieja. Ella nunca llevaba camisas, todo lo contrario, pero aquella noche, con su canción preferida de fondo, Non je ne regrette rien, esa que siempre cantaba por la calle, esa que tenía de tono en el móvil, y sobretodo esa que había sido la banda sonora que después presidiría su ruptura, apareció por su puerta, empapada. Aquella seria la primera noche que ella perdía la camisa, la camisa y el miedo. Ese miedo irracional. Ese que siempre aparecía, cuando las manos sobrepasaban el limite, para contradecir su seguridad férrea, su autosuficiencia, su soberbia. Primero solo sintió el calor de su cuerpo, siempre pensó que era como una pequeña estufa, pero después se dio cuenta de su temblor, de su indecisión. La miro a los ojos un momento, y todo lo que tenia que decirse se dijo en silencio, en el más absoluto y temeroso silencio.

Él siempre tenia la capacidad de hacer que se olvidara de todo, ni sus ideales, ni su pasado, ni mucho menos su futuro podía penetrar cuando se encerraban, sin pestillo, sin seguro, en su habitación, la de ella. Sus ojos le infundían el calor que necesitaba, el justo y necesario, y cuando no eran suficientes su mano izquierda hacia el resto. Hacia unas horas que su camisa, la de papa, había acabado en el suelo. Entonces el pánico la había invadido, más que nunca desde que se veían, había sentido perder el control de una situación por primera vez en tres meses. Siempre era una chica modelo, de las que pueden hablarte de cualquier tema y no desentonar, pero solo tenía un punto débil, que a ningún chico le había dejado descubrir, pero que Gabriel le había pillado desde la primera noche que las cosas pasaron el limite de la amistad. Antes incluso de que sus amigas supieran que existía. Antes de que él le mordiera en el cuello por primera vez. Y sobretodo antes de que la viera llorar por primera vez.

-El miedo siempre es infundado, nada debería ser capaz de provocarnos miedo, pero sin embargo tememos a las mayoría de las cosas.
-Pero es que no puedo evitarlo.
-No tienes que evitarlo, ya estoy yo para eso. 


2 comentarios:

  1. Está empezando a engancharme esta historia...y mucho xD
    La última frase del dialogo...buaf, demostrando quien manda jajaja
    Me gusta :)

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