15 oct 2010

Punto Medio

-Simplemente somos de esa generación en la que vivimos enfadados y no sabemos porqué. Es una época en la que la gente odia amar, pero por otra lado le encanta ser amado. No quiere sufrir por otra persona, pero tiene un oscuro deseo a que todo el mundo le adore.
-Siempre ves a la gente demasiado egoísta. ¿No puede ser que simplemente exista el amor, y que algunos tengamos miedo a él y sus efectos?
-Cariño, el amor no existe y lo sabes. Tu mismo me has dicho que no hay nada imprescindible en este mundo, y el concepto de amor lo contradice totalmente-Acabo su frase con la sonrisa de siempre, la de los domingos.
-¿Entonces no me amas?
-Por supuesto que no, y ya lo sabes.
La rabia que había sentido unas 13 veces antes volvió a surgirle, cerro los puños y miro hacia otro lado. Cuando volvió la mirada, ella estaba pasando la hoja, vio las dos pequeñas emes tatuadas en su muñeca. La miró a los ojos y lo soltó: "Pues yo te quiero mucho". Ella sonrió, lo cogió de la nariz en un gesto cariñoso y respondió sin demasiada importancia "Sabes que yo también".

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