Era la noche en que definitivamente se acababa el verano en Madrid. Una noche de lluvia y frió, pero de las que apetece estar debajo de la lluvia mojándose, y no sentado en una butaca de tu salón. Eran la 4 de la mañana, y en la televisión sonaba un vídeo musical " Breaking my back just to know your name...". Aun estaba torturándose por los pensamientos que le producía aquel libro gris que le habían regalado. Hacia como 16 horas que lo había tomado, pero el sabor a canela y caramelo del café le seguía sabiendo en la boca. Llevaba sin ir al centro seis meses, y no era casualidad que hubiera ido esa mañana. Se estaba torturando sabiendo que estaba tan cerca, 20 km, pero tan lejos. Lo que hubiera pagado porque aquella noche no se acabara todo. Pero se acabó.
Giro la cabeza y volvió la mirada hacia atrás, en el espejo vio a un chaval de 19 años, con el pelo sucio y un pijama rojo. Lo vio demacrado, "fruto de la oscuridad seguro" pensó, lo vio cabizbajo y con necesidad de que alguien le ayudara a salir de esas arenas movedizas en las que, muy bien acompañado por cierto, se había metido. Miró hacia delante, hacia la televisión, el vídeo musical aun sonaba "It's not confidential, I've got potential". La pantalla se puso en negro un segundo, vio a un chico joven, pero con una mirada profunda, con desparpajo, con ganas de comerse el mundo, empezando por Madrid. Llevaba un pijama rojo y el pelo alborotado.
Con el último golpe de platillo de la batería de Ronnie Vannucci, se levantó, apagó la tele y se fue a dormir. "Mañana volveré al centro" dijo, pero sus labios apenas se movieron.
Pero en su cabeza seguía retumbando aquella frase " Con dos emes por favor"
:)
ResponderEliminarGENIAL.